Los equipos de la Major League Soccer se obsesionan con la etiqueta, pero la verdad cruda es que el sistema de franquicia es una trampa de salario. Mira, cada club tiene un número limitado de “Designated Players”, y esa limitación crea una presión absurda para fichar a la figura de marketing que garantice entradas, no goles. La balanza se vuelve desigual, y la competitividad sufre.
El impacto en la planificación táctica
Los entrenadores se ven obligados a diseñar esquemas alrededor de una estrella que, a veces, ni siquiera juega los 90 minutos. Aquí está el punto: la táctica se sacrifica por la foto en la camiseta. Un 3-5-2 se vuelve un 4-4-2 porque el “DP” necesita espacio, y el resto del plantel se vuelve mero soporte.
Casos reales que ilustran la falla
Piensa en un club que gastó millones en un delantero europeo que nunca se adaptó al clima. El resultado: bajas asistencias, ventas de camisetas que no se traducen en victorias. Los fanáticos se desilusionan, el patrocinador retira fondos, y el club queda atrapado en un contrato que no puede romper sin pagar una multa astronómica.
Cómo evitar la trampa del “jugador franquicia”
Primero, define prioridades: ¿goles o ingresos? Segundo, invierte en scouting local, descubre talento emergente que acepte salarios modestos pero rinda al 100 %. Tercero, negocia cláusulas de salida flexibles; no dejes que una cláusula de 200 % arruine tu balance.
El futuro y la necesidad de un cambio estructural
La MLS debe replantear el modelo. Menos “DP”, más “jugadores de valor”. Un límite de salarios más equitativo, un draft más fuerte, y una política de desarrollo de academias que haga que los clubes no dependan de un solo nombre. Eso es lo que realmente impulsará la competitividad.
Acción inmediata
Aquí está la jugada: revisa tu hoja de cálculo, corta el gasto en la franquicia que no aporta en el campo y reemplázalo por dos medianos que sí lo hacen. Es la única manera de volver a ganar partidos.


